jueves, 9 de octubre de 2014

En el mundo del mañana

En el mundo del mañana, el pasado de violencia y odio seguirá existiendo. 

En el mundo del mañana el futuro de esperanza y tiempos mejores será aún la luz al final del camino.

En el mundo del mañana, las promesas hechas no se habrán roto, seguirán siendo promesas.

En el mundo del mañana, las tristezas vividas se convertirán en amores y los amores en tristezas.

En el mundo del mañana, aun no habrás perdonado lo que no hayas perdonado aún.

En el mundo del mañana, tendrás los bienes que hoy te faltan y perderás los que tuviste.

En el mundo del mañana te amo


En el mundo del mañana no existo

Primeros Delirios

La belleza de las palabras es uno de los placeres más efímeros y permanentes, simultáneamente. Aquellas dulces melodías que al combinarse majestuosamente tocan el alma de quien las lee o escucha. La perfección es una de las palabras más deseadas del género humano y al mismo tiempo la más hipócrita. Hipocresía y banalidad y , tal vez, algo de negación.

Alcanzar y lograr, son confundidas habitualmente por personas que privadas de un objeto más sublime, concentran sus energías en  lo básico de la existencia.

Aunque realmente no me gusta hablar de existencia, que se frustra cada vez que muere, pero existencialismo eso sí que me apasiona. Y no es por falta de humildad (curiosa blasfemia que condena espíritus sublimes) pero mis labios han pronunciado las palabras más bellas e iluminadas.

He nombrado a grandes personajes, cantado épicas hazañas y susurrado ternuras al viento. He gritado al eco sus mediocres y vacías repeticiones y jamás he mentido, les mentiría si les dijera lo contrario. Mentir, la palabra de la ingenuidad. Toda la realidad es una ilusión o más bien una alusión que refleja las pasiones de seres que rechazan su naturaleza, escapan a lo divino y en ocasiones terminan perdiéndose en lo terrenal.

Nadie me escucha y sin embargo te hablo. Yo soy creador, creador de sueños e ilusiones. Altero realidades y beso tu esencia. ¿No me crees? Recuerda que yo nunca miento. Alterar, manipular, pueden ser expresiones de diferentes desvaríos y en un universo perverso son hermanos siameses.

Tu conciencia está colocada en la palma de mi mano, la puedo ver, sentir y hasta oler. ¿Dudas? Lo sé. Lo sé al ver vibrar la ligera flama que se contrae y expande de un lado a otro y súbitamente se eleva en forma de lengua para volver a temblar en direcciones erráticas.

No te inquietes. Tu ansiedad te trasforma en una esfera que emite puntiagudos picos que emergen de cualquier lado. No me importa tanto cuando salen por la superficie pero cuando súbitamente salen de la base me provocan un pinchazo. ¿Dolor? No, nada pueda lastimarme. El sufrimiento me consumió y me abandonó, llevándose consigo a la alegría pero no a la paz.

Tratemos algo diferente. Imagina que te encuentras en Kinia. Si, Kinia. ¿Nunca has oído hablar de Kinia? Kinia, el gran valle que se extiende en el país de Broda. En Broda los contrastes eran maravillosos. De día, el azul celeste del cielo rompía casi violentamente cuando se estrellaba contra el verde esmeralda de los pastizales.  El valle de Kina se extendía por toda la llanura hasta encontrarse con un gran muro de rocas que formaba la cordillera Blea, nombrada así en honor al impenetrable e inquebrantable espíritu de la princesa Blea, soberana y protectora del reino de Broda, muchos siglos atrás.


Siglos atrás… siglos atrás… el tiempo… tu… yo… y el tiempo nuevamente o quizás renovado más nunca estático. Tu incredulidad me parece cálida. En cada época siempre ha existido un héroe y un villano, la maldad y la bondad juegan a las escondidas todo el tiempo, se acechan, persiguen y se dan caza. Es un juego eterno mientras tú vivas. Mientras tú no mueras. Mientras tu….